“Nosotros somos Hip-Hop”

Una de las funciones menos sospechadas de la moda es servir como espejo de lo que sucede en el ámbito cultural, es decir, de la forma como grupos determinados de personas manifiestan su relación con el entorno. No es extraño, por tanto, que para muchos de estos grupos la manera como se visten cumpla un papel tan importante en relación con su identidad. Por lo general están convencidos de que también a través de la ropa que llevan están enviando a los demás el mensaje de que son diferentes y de que sus ideas e intereses requieren también de un lugar en donde poder resonar.

Un buen ejemplo de lo anterior es la cultura hip-hop, la cual, teniendo como origen las poblaciones jóvenes afroamericanas de Nueva York, Los Angeles, Orlando, Philadelphia, Chicago, San Francisco, Detroit y muchas otras ciudades más, se destaca entre las demás por el énfasis que ha puesto en la moda y en la apariencia de sus miembros como medio de expresión. Es por esto que la moda hip-hop es y ha sido ya por un poco más de dos décadas objeto de estudio de científicos sociales, así como fuente de inspiración para muchos diseñadores contemporáneos. Pero, ¿en qué consiste realmente la moda hip-hop y qué elementos trae en particular al área de los zapatos?

La primera etapa de la moda hip-hop va de principios a mediados de los 80s. La moda estaba compuesta por chándales de colores llamativos, pieles de oveja y chaquetas bomber de cuero. El atuendo lo completaban gafas de sol, sombreros de distintos tipos y una gran cantidad de accesorios de joyería, como anillos y collares de oro, y aretes que evocaban algunas de las más representativas etnias africanas. Pero una de las cosas que desde ese entonces más llamaba la atención acerca del vestuario hip-hop eran los zapatos. Los modelos preferidos de los hip-hoppers eran zapatillas deportivas marca Adidas, Pro-Keds o Puma caracterizados por su estilo phat y por sus enormes cordones.

Imagen de www.hip-hop-dance.net

La segunda etapa de la moda hip-hop tiene lugar entre finales de los años 80 y principios de los 90. Durante estos años la influencia africana fue bastante más fuerte que en la anterior, y esto se tradujo en una mayor variedad y cantidad de elementos étnicos en el vestuario. Otro aspecto importante fue la inclusión de la noción de resistencia cultural que los hip-hoppers anhelaban poder expresar a través de su música y de su forma de vestir. En las mujeres, por ejemplo, esto se vio reflejado en el uso de pantalones muy anchos, con lo cual sugerían que no estaban de acuerdo con los estándares tradicionales de feminidad y que, sin embargo, seguían siendo naturalmente femeninas.

En esta época, en cuanto a los zapatos, encontramos que el estilo más popular fue el heredado de las pandillas chicanas, quienes combinaban los pantalones Dickies con las hoy en día muy populares zapatillas Chuck Taylor. Esta marca de zapatos, bien sea en su modelo bajo o corto de caña, valga aclarar, ha estado desde su nacimiento muy cercana a todo tipo de movimientos culturales jóvenes, de modo que no es de extrañar que haya sido también adoptado por los hip-hoppers como complemento para su moda.

La última época de la cultura hip-hop con una moda bien definida es la que tiene lugar entre mediados de los 90s hasta la actualidad, claro que con algunos elementos adicionales añadidos durante los últimos años. En esta época predomina en el escenario hip-hopper la moda inspirada en las pandillas y en la cultura mafiosa, sobre todo luego del remake de la película Scarface a principios de los 90s. Vemos entonces que se hacen tremendamente populares los sombreros tipo bombín, las camisas de seda, los trajes elegantes y, lo que es más llamativo, los zapatos gators, fabricados con piel de lagarto.

Imagen de en.wikipedia.org

Interesante, pues, observar cómo una moda evoluciona en todos sus aspectos -prendas, zapatos y accesorios- y, sobre todo, el modo como lo hace en relación con sus creencias, sus deseos y las nuevas maneras que encuentra para expresarlos.

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